El abogado Álvaro Arias, defensor del procesado Miguel Ángel Insfrán alias “Tío Rico”, denunció públicamente una serie de irregularidades que afectarían el derecho a la defensa de su cliente, quien se encuentra recluido en la penitenciaría de Minga Guazú. La situación fue planteada ante el tribunal de sentencia, que incluso se vio obligado a emitir una advertencia por posible desacato ante el incumplimiento de una resolución judicial.
Según explicó Arias, la defensa intentó mantener entrevistas con Insfrán, pero se enfrentó a múltiples obstáculos impuestos por la administración penitenciaria. “Nos exigen agendar las visitas con al menos tres días de anticipación, únicamente los lunes y martes, y por una sola hora”, señaló. Además, detalló que esas reuniones se realizan bajo estrictas condiciones que impiden la confidencialidad entre abogado y cliente: “Tenemos que hablar por teléfono, separados por un vidrio y en presencia de dos “centinelas”. Así no se puede preparar una estrategia de defensa adecuada”.
El abogado relató que esta situación fue advertida desde el inicio del juicio, al punto de haber solicitado la suspensión de la audiencia por no poder comunicarse libremente con el procesado. Ante la gravedad de lo expuesto, el tribunal accedió al pedido de la defensa y remitió un oficio a la penitenciaría, exigiendo que se otorguen las condiciones mínimas para ejercer el derecho constitucional a la defensa.
Lo llamativo y preocupante para el letrado es que, hasta la fecha, la penitenciaría no ha respondido al oficio del tribunal ni ha modificado el régimen restrictivo de visitas. Esto llevó a Arias a reiterar su reclamo y advertir sobre la posibilidad de que el director del penal incurra en un hecho punible: “El tribunal fue claro al decir que, de persistir el incumplimiento, se remitirían los antecedentes al Ministerio Público por desacato”, afirmó.
La defensa subraya que no busca generar una confrontación con las autoridades penitenciarias, pero insiste en que se debe cumplir la resolución judicial y garantizar las garantías mínimas del debido proceso. “No queremos polemizar, lo único que pedimos es que nos permitan trabajar y ejercer la defensa como mandan las leyes”, sostuvo Arias.
El caso también incluye un hecho nuevo, por lo que resulta aún más importante, según el abogado, esclarecer si Miguel Ángel Insfrán tuvo o no participación. Para ello, es esencial que pueda mantener comunicación directa y privada con su defensor.







