Un exabrupto sacudió las movidas salas de juicios orales del Palacio de Justicia de Sajonia, teniendo como protagonista a la presidente de un tribunal de sentencia, quien en un momento dado se arropó de las funciones de una verdadera jefa de recursos humanos e increpó duramente al defensor Martín Múñoz por su llegada tardía al juicio, incluso sin escuchar los válidos argumentos del correcto funcionario de la defensa pública.
Nadie le niega a la Juez Elsa García su poder disciplinario dentro del desarrollo del juicio oral y público, pero la magistrada debe entender que la deontología jurídica enseña que por sobre los «poderes» está el respeto al colega abogado. A diario se ve en los pasillos a operadores del sistema de justicia, con procesados, víctimas y testigos aguardando muchas veces por horas a que inicie un juicio; pero cuando los que están de este lado del mostrador son los que llegan tarde porque se atrasaron en otro juicio o audiencia, lo que reciben en vez de respeto y tolerancia, es un viaje de vuelta a la edad de la infancia cuando rompía algún objeto casi relicario de la abuela.
¿Será que la magistrada Elsa García es siempre puntual en el inicio de sus juicios orales?.







