Para este jueves 16 de abril, a las 08:30 horas, fue fijado el inicio del juicio oral por supuesta difamación promovido por el abogado Guillermo Duarte Cacavelos contra la activista María Esther Roa, en un caso que se originó a partir de publicaciones realizadas en redes sociales y que involucran el uso de un audio presuntamente generado con inteligencia artificial.
La diligencia estará a cargo de la juez Mesalina Fernández, quien previamente ya había elevado la causa a juicio oral luego de que no prosperara una instancia de conciliación entre las partes.
El proceso tiene su origen en una querella presentada por Duarte Cacavelos en mayo del año 2025, tras la difusión de un video en redes sociales por parte de Roa, en el que se lo vinculaba a supuestas gestiones irregulares en un expediente judicial relacionado con un familiar. El material difundido incluía imágenes del abogado y un audio en el que supuestamente se lo escuchaba solicitar la resolución favorable de un caso.
Sin embargo, según la querella, dicho audio habría sido manipulado o generado mediante herramientas de inteligencia artificial, lo que motivó la acción penal por presunta afectación a su honor y reputación.
Como parte de los elementos presentados, la parte querellante acompañó un análisis pericial que concluyó que el archivo de audio presentaba alteraciones y características compatibles con contenido generado artificialmente, lo que, según su postura, desacredita su autenticidad y refuerza la hipótesis de una campaña difamatoria.
Por su parte, Roa ha sostenido públicamente que su publicación se enmarca dentro del ejercicio de la libertad de expresión y que su intención fue generar debate sobre un caso que, a su criterio, no fue debidamente esclarecido. En declaraciones recogidas en su momento, afirmó que su actuación responde a una postura crítica frente a situaciones que considera de interés público.
La activista también manifestó que no tenía certeza sobre el origen técnico del audio difundido, pero insistió en que el foco de su publicación apuntaba a cuestionar decisiones judiciales y posibles irregularidades en procesos de relevancia pública.
El caso adquirió notoriedad por el alcance que tuvo el contenido en plataformas digitales, donde fue ampliamente replicado, así como por el debate que generó en torno a los límites entre la libertad de expresión y la protección del honor, especialmente en contextos donde intervienen nuevas tecnologías como la inteligencia artificial.
La causa se encuadra en el tipo penal de difamación y será en el juicio oral donde se analizarán las pruebas ofrecidas por ambas partes, incluyendo pericias técnicas, publicaciones en redes sociales y el contexto en el que se produjo la difusión del material cuestionado.







