Respecto a la confirmación de la condena contra el médico Miguel Ángel Cavallo, la Fiscal Claudia Aguilera comentó a PDS Radio que el Ministerio Público se encuentra conforme con el acuerdo y sentencia del Tribunal de Apelaciones, en atención a que esta sentencia ha sentado un precedente ya en primera instancia en relación a cuestiones procesales que siguen siendo discutidas en el ámbito tribunalicio.
“Por ejemplo, la ampliación de la imputación, que me parece súper importante que queda sentado que no es necesaria la ampliación simplemente con la indagatoria con respecto a una nueva calificación ya se puede hablar de que no se viola el principio de congruencia” agregó la Fiscal.
Señaló que el Tribunal habló de ello en base a que se ha planteado una nulidad de acusación por dicha situación, ya que Cavallo fue imputado por homicidio culposo y luego doloso, posteriormente fue acusado por el hecho de homicidio doloso y, después de eso, el análisis que se hizo sobre el dolo eventual.
Refirió que lo más satisfactorio para la Fiscalía es que se ha podido demostrar, no solo en el juicio oral sino también en segunda instancia, que efectivamente se previó el resultado de la muerte de la víctima y, aun así, la persona, en este caso el médico, no decidió detenerse. Explicó que ese es el motivo por el cual se configura el dolo eventual, lo que eleva el marco penal, en este caos, la condena a 16 años de prisión.
Inicialmente, Miguel Ángel Cavallo fue imputado por el hecho punible de homicidio culposo en atención a la muerte de la víctima, porque en ese momento todavía no se tenían los detalles de cómo había ocurrido el hecho. Resaltó que la junta médica que pudo determinar la causa estuvo conformada por médicos de diferentes especialidades, desde cirujanos plásticos hasta farmacólogos y clínicos.
“Ellos determinaron que efectivamente se pudo haber previsto el resultado de muerte en atención a las diferentes conductas que fueron realizadas dentro del quirófano por parte del Dr. Cavallo. Específicamente se le suministró una dosis muy superior, el triple de lo que un ser humano puede aguantar, de lidocaína para anestesiar a la víctima” comentó.
Cuando la mujer comenzó a tener reacciones adversas a dicha medicación, comenzó a convulsionar, lo cual debió ser detenido en el momento ya que es un aviso de que la persona está muriendo. Además, un enfermero se encontraba en el sanatorio y el mismo dio aviso al médico de que la joven estaba muriendo, sin embargo, el doctor hizo caso omiso a los avisos.







