El fiscal Luis Said imputó a cuatro personas que formarían parte de una organización criminal dedicada al suministro de drogas y armas de fuego en el barrio Tablada Nueva de Asunción, involucrando en algunos casos a menores de edad.
Los imputados son Cristofer Junior Holt (28), Gilberto Emanuel Holt (37), Mirtha Noemí Cardozo Alfonso (34) y Alejandro Elías Roa Giménez (33). Se los procesa por comercialización y tenencia de sustancias estupefacientes (Art. 44, 1ra. y 3ra. alternativas y Art. 27 de la Ley Nº 1340/88) y asociación criminal (Art. 239, Inc. 1, numerales 2 y 4 del Código Penal), en calidad de autores.
La causa se inició a partir de una denuncia del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia sobre grupos criminales conformados en el barrio Tablada Nueva de Asunción. Las primeras informaciones fueron reunidas a partir de un documental subido por un creador de contenidos a la red social YouTube, “La Zona más Peligrosa de Paraguay – bienvenidos a Tablada Enrola”, que demuestra actividades como la detentación y suministro de armas de fuego y la venta de estupefacientes.
A partir de esta información, se realizaron allanamientos el 8 de julio de 2026. El primero fue en la vivienda de Roa Giménez, donde funcionaban dos comercios, «Barbería Tato» y una despensa, además de una vivienda en la parte posterior. Durante el registro de la habitación de Roa, se incautó la suma de G. 1.300.000 en efectivo, mientras que en la barbería se hallaron diez dosis de clorhidrato de cocaína y tres de crack ocultas en una cartuchera, junto con balanzas de precisión y materiales para el fraccionamiento.
La inspección de la despensa reveló seis dosis adicionales de cocaína, una de crack, un sistema de grabación DVR y utensilios con restos de sustancias, además de un automóvil Toyota IST y tres motocicletas que, según la sospecha fiscal, eran utilizadas como logística para la actividad ilícita.
De manera simultánea, las autoridades intervinieron una segunda vivienda donde residían Cristofer Junior Holt, su tío Gilberto Emanuel Holt y la esposa de este, Mirtha Noemí Cardozo Alfonso. En el dormitorio de Cristofer Holt se descubrió una mochila que contenía numerosas dosis de sustancias estupefacientes preparadas para la venta, dos balanzas digitales y dinero en efectivo.
Asimismo, en el área ocupada por Gilberto y Mirtha, se halló sobre un mueble portazapatos un plato de cerámica y un cuchillo con rastros de crack, una balanza y múltiples paquetes de bolsitas de polietileno utilizadas para la dosificación. En otra habitación de la pareja se incautó una cartera con documentos personales y dinero en efectivo, incluyendo una cantidad significativa de monedas.
En el exterior de esta segunda propiedad se incautaron un automóvil Toyota Corolla, una motocicleta Leopard y otra Kenton, vehículos sobre los cuales se realizaron procesos de microaspirado para detectar restos de drogas.
En total, las sustancias incautadas en este inmueble arrojaron un peso de 260 gramos de crack tras el análisis primario de campo. El conjunto de los hallazgos, que incluye drogas dosificadas, insumos de fraccionamiento, una red de cámaras de seguridad y vehículos, sostiene la acusación de que los imputados utilizaban sus comercios y el vínculo de parentesco para coordinar la venta constante de estupefacientes en la zona.
La investigación señala que Alejandro Elías Roa Giménez, barbero de profesión, se encargaba de la venta directa a los clientes de su negocio. Además, su propiedad servía como base logística. Cristofer Junior Holt desempeñaba un papel activo en la venta de sustancias tanto en la vivienda que compartía con su tío como en el local de Roa, gestionando además una despensa en el mismo predio para diversificar los puntos de venta.
Por último, Gilberto Emanuel Holt fungía de facilitador y coordinador junto con su sobrino y su esposa Mirtha, quien actuaba como nexo estratégico y operativo dentro de la estructura familiar. Gilberto administraba la despensa ubicada en el terreno de la barbería, utilizando el comercio para encubrir la venta de drogas, además de participar activamente en la comercialización coordinada desde su hogar, donde se encontraron evidencias de dosificación y dinero en efectivo.







