En una entrevista en los estudios de PDS Radio, el camarista Camilo Torres expuso una visión integral sobre la justicia restaurativa en Paraguay, destacando su potencial como alternativa al enfoque punitivo tradicional, especialmente en el ámbito de la justicia penal juvenil.
Durante su intervención, el magistrado explicó que este modelo se basa en el principio de las “tres R”: reconocer el hecho, reparar el daño y lograr la reinserción efectiva del infractor en la comunidad. En ese sentido, sintetizó el enfoque con una frase que resume su filosofía: “más vale reparar que castigar”.
A diferencia del sistema penal clásico, señaló que la justicia restaurativa incorpora activamente a la comunidad como un actor clave en el proceso, subrayando que “en la comunidad es donde se comete el hecho punible y ahí es donde se tiene que reparar”.
Torres relató experiencias desarrolladas en el programa implementado en la jurisdicción de Lambaré, donde se articularon 177 redes comunitarias con instituciones educativas, organizaciones sociales y entidades públicas. En ese contexto, los adolescentes involucrados en hechos punibles participaban en actividades de reparación, como trabajos comunitarios y talleres formativos. Según explicó, la comunidad no solo observaba el proceso, sino que también se involucraba, entendiendo que “el chico dio un mal paso, pero podía reparar el daño en la comunidad”.
No obstante, también señaló resistencias sociales y culturales. Recordó situaciones en las que incluso instituciones evitaban visibilizar la participación de jóvenes en conflicto con la ley, evidenciando estigmatización. Al respecto, advirtió que “no queremos que la comunidad vea que trabajan adolescentes en conflicto con la ley”, reflejando una práctica que, según indicó, debió ser corregida para fortalecer la inclusión.
El camarista enfatizó que el acceso a la justicia restaurativa es voluntario y requiere el consentimiento tanto del infractor como de la víctima. En esa línea, remarcó que “se capta la buena voluntad de las partes y se trabaja en el consenso, en el diálogo”, dejando en claro que no se trata de una imposición sino de un proceso participativo.
Asimismo, sostuvo que el principal obstáculo para la expansión de este modelo en Paraguay no radica en su eficacia, la que consideró probada, sino en factores estructurales. En un tono crítico, afirmó que “si vos querés algo, vos tenés que hacerlo”, aludiendo a la falta de un sistema institucional que impulse estas políticas de manera sostenida.
También advirtió sobre la tensión social en torno al castigo, señalando que “mientras el delito esté lejos, todos quieren cárcel; cuando es cercano, aparecen los derechos”.
Finalmente, defendió la justicia restaurativa como un paradigma en crecimiento a nivel internacional, orientado a reducir el contacto de los adolescentes con el sistema penal y a priorizar soluciones que promuevan la reparación del daño y la inclusión social. En ese sentido, enfatizó que “esto está instalado y no va a parar”, al referirse a la expansión global de este enfoque.







