Operación Omega apunta a desarticular estructuras dedicadas a la explotación sexual infantil

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Elementos incautados durante el operativo

Agentes del Departamento Especializado en Cibercrimen de la Policía Nacional de Alto Paraná, anunciaron el inicio del «Operativo Omega», una estrategia inestigativa orientada a combatir la explotación sexual infantil en línea y otros delitos informáticos vinculados a este tipo de hechos.

El opertaivo es desarrollado bajo la coordinación de la Unidad Especializada N° 2 en Delitos Informáticos del Ministerio Público, encabezada por las agentes fiscales Ruth Benítez y Diana Gómez, quienes encabezan las diligencias tendientes a identificar y procesar a los responsables de los hechos invetsigacos.

Según información brindada por las autoridades competentes, el principal objetivo del Operativo es detectar, rastrear y desarticular redes criminales didicadas a la distribución y comercialización de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI), un delito que se ha expandido en entornos digitales y que, además de constituir una grave vulneración a los derechos de los niños, niñas y adolescentes, genera beneficios económicos para quienres participan en dichas actividades.

En el marco de la invetsigación, los intervinientes reportaron la detección de más de 35.000 archivos que contendrían material de abuso infantil, presuntamente distribuido por integrantes de estas estructuras delictivas. El volumen del material hallado da cuenta de la magnitud de la actividad investigada y del alcance potencial de las redes bajo análisis.

De acuerdo con los datos recabados, las organizaciones utilizan redes sociales, foros clandestinos y plataformas de mensajería cifrada para intercambiar archivos y establecer contactos con potenciales compradores. Estas herramientas dificultan la identificación de los involucrados y permiten una circulación más discreta del contenido ilícito.

Asimismo, las autoridades señalaron que los investigados recurren al almacenamiento y distribución del material mediante servicios en la nube, redes Peer-to-Peer (P2P) y conexiones protegidas con redes privadas virtuales (VPN), mecanismos que complican el rastreo técnico de las operaciones.

Otro aspecto relevante de la investigación es el uso de criptomonedas como Bitcoin, Monero y Ethereum para concretar pagos y transferencias, con el propósito de ocultar el origen y destino de los fondos y dificultar el seguimiento financiero por parte de los organismos de control.

Las autoridades advirtieron que, además del delito de pornografía infantil previsto en el art. 135 del Código Penal, los sospechosos podrían enfrentar cargos por distribución de material de abuso sexual infantil, lavado de activos, asociación criminal y otros hechos punibles que pudieran surgir a medida que avance la investigación.

El Ministerio Público y la Policía Nacional destacaron que la comercialización de este tipo de contenido no solo constituye una conducta ilícita, sino que también incentiva y financia nuevas situaciones de abuso contra menores de edad, razón por la cual insistieron en la importancia de desalentar cualquier forma de consumo o difusión.

En ese sentido, las instituciones emitieron un mensaje dirigido a la ciudadanía, recordando que adquirir, compartir o almacenar este material puede implicar responsabilidad penal y contribuir directamente a la continuidad de la explotación sexual infantil. Las autoridades subrayaron que la cooperación de la ciudadanía resulta fundamental para detectar este tipo de hechos, especialmente mediante denuncias oportunas sobre perfiles, sitios o transacciones sospechosas en plataformas digitales.

La Operación Omega se enmarca en los esfuerzos conjuntos entre el Ministerio Público y la Policía Nacional para fortalecer la persecución de delitos cometidos mediante tecnologías de la información y para proteger a niños, niñas y adolescentes frente a formas cada vez más complejas de explotación en internet.

Finalmente, los organismos intervinientes reiteraron su llamado a la prevención y a la denuncia, señalando que la lucha contra la explotación sexual infantil requiere la acción coordinada del Estado y de la sociedad para identificar a los responsables, asistir a las víctimas y evitar que este tipo de delitos continúe afectando a menores de edad.