La Coordinadora de víctimas del Ycuá Bolaños, Liz Torres, conversó con PDS Radio-TV Digital sobre la conmemoración de los 17 años transcurridos de la tragedia que se cobró más de 327 vidas el 1 de agosto de 2004, indicó que, tanto para ella como sobreviviente, como para los familiares de los sobrevivientes los 17 años se traducen en la lucha por la justicia, la memoria y la vida, debido a que desde el día de la tragedia hasta hoy día siguen luchando y que se convirtieron en una gran familia.
Resaltó que lograron que las instituciones hagan un esfuerzo tremendo de cerrar los procesos, a pesar de que el resultado no era el esperado por muchas de las víctimas y que significó un proceso sanador en el sentido de que evitó que se recurra a la venganza.
Respecto al lugar donde ocurrió el triste suceso mencionó que eso significa la conquista de un espacio para recordar a las víctimas y que ayer domingo 1 de agosto hicieron la conmemoración en el Memorial.
Consultada sobre si hubo o no justicia en todo el proceso indicó «yo considero que hubo más injusticia que justicia, hubo mucho manoseo desde el día uno, y que desnudó todas las debilidades y las limitaciones, además cuestionó el hecho de que se haya dividido en tres procesos judiciales en paralelo y que no hubo la reparación en cuanto a los derechos humanos».
En lo referente a los procesos civiles mencionó que muchísimas causas se perdieron y que se le atribuye no solo al sistema judicial sino a los abogados que no hicieron su trabajo en forma.
DE LOS ERRORES SE APRENDE, PERO SOLO PARCIALMENTE
Por otra parte Arquitecto Daniel Pascuali, consultado sobre si se aprendió alguna lección en cuanto a la habilitación de espacios públicos, en la construcción de edificios e infraestructura en general, tras lo ocurrido en Ycuá Bolaños, indicó que la lección fue aprendida parcialmente, “es sabido que nosotros solo reaccionamos para bien o para mal tras grandes sucesos”, refirió.
Mencionó que tras el hecho la Municipalidad de Asunción había reforzado los controles para la habilitación de espacios, exigiendo que las condiciones de los locales sean óptimas, pero que al trascurrir los años se fueron relajando más, que es la percepción que el mismo tiene.
Respecto a las normativas vigentes en materia de seguridad de las construcciones mencionó que están adaptadas, pero que el problema radica a la hora de realizar el control por parte de los responsables, además acotó que no ve voluntad por parte de la Municipalidad esclarecer ciertas cuestiones que tengan que ver con las normativas al margen de ejercer un control efectivo sobre los edificios nuevos.
“ME SIGUE CAUSANDO MUCHO DOLOR Y TRISTEZA, PORQUE FUE MUY FUERTE AQUELLO”
Es lo que refirió el reportero gráfico Sebastián Cáceres, quien fue el autor de la instantánea “símbolo” de la tragedia del Ykuá Bolaños, en la cual se observa a un efectivo policial con una criatura en brazos que acababa de rescatar del siniestro, que involucró a sus colegas, bomberos y policías, que los llevó a todos a solicitar ayudar psicológica, “uno normalmente se quiebra al ver las fotos, hubo fotos que nunca se llegaron a publicar por salud mental, por lo fuerte que eran”, indicó.
Mencionó que cuenta con algunas fotografías a las que se les dio mayor utilidad en el Diario Noticias y principalmente las que fueron utilizadas como elementos irrefutables para la justicia durante el juicio oral y público, “la verdad que es un orgullo personal que esas fotografías hayan tenido más 120.000 reproducciones en el mundo”, expresó.
Señaló que el día 1 de agosto de 2004 estaba de guardia en el Diario Noticias, y que al momento de recibir la llamada de su jefe de redacción de turno Celso Chávez, el mismo se encontraba tomando fotos en el Consejo Nacional de Deportes, y que este le dice “vino un automovilista a denunciar que hubo una explosión en la avenida Artigas y yo creo que es Gas Corona”, Cáceres mencionó que al salir del lugar donde se ubicaba ya vio la humareda.
Refirió que captó demasiadas fotografías atendiendo a que se estaba dando la transición de la cámara analógica a la digital y que ese día el mismo estaba usando la digital.
Mencionó que dos después del suceso se tomó una fotografía junto con el oficial segundo Juan Duarte, Enzo Bobadilla (el niño de la foto) y con la madre del niño, frente al Ycuá Bolaños.
La solidaridad del pueblo paraguayo es lo positivo que se puede destacar ese trágico momento es lo que se puede destacar, mencionó que su jornada laboral ese día se extendió hasta la 19 horas, cuando “me escabullí nuevamente y entré a tomar fotos a unos bomberos que estaban levantando chapas y donde había fallecidos y hasta ahí llegó mi límite como ser humano y me fui”, refirió el fotógrafo.





