Senadora ve difícil reconciliación entre colorados

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La senadora Esperanza Martínez refirió a PDS Radio-TV Digital, que la división que existe entre el cartismo, anticartismo, el oficialismo y que la fractura que existe entre ellos no podría terminar en reconciliación como en ocasiones anteriores e incluso trajo a colación lo ocurrido en Paraguay, dentro de la historia política, respecto al magnicidio de Luis María Argaña, exvicepresidente de la República, hecho que fue justamente producto de la crisis internas del partido colorado.

 

Señaló que han tenido en varias oportunidades esas fracturas que parecían irreconciliables que después terminan en una unidad, pero que ahora aparentemente esa posibilidad es más difícil y que tiene que ver con un nuevo despertar ciudadano y que dentro de las propias filas de ambos partidos tradicionales, está emergiendo una ciudadanía que manifiesta un hartazgo de los partidos, de la manera de hacer política y sobre todo del partido colorado con la situación que se vive actualmente a causa de la pandemia.

 

En donde miles de familias coloradas de escasos recursos, de sectores populares trabajadores entendieron que una cosa es ser militante de base del partido colorado y otra son la cúpula de los partidos que han estado siempre beneficiándose de la corrupción de los negocios del contrabando, de las influencias de los trabajos lícitos e ilícitos y que siempre han sido una rosca política.

 

Martínez indicó que son tiempos de construir alternativas que sean confiables y beneficiosas para la ciudadanía y que verdaderamente signifique un cambio porque a esta altura, ser parte de lo mismo, “ser la misma cosa con distinto olor, o ser seis o media docena”, no es lo que se pretende desde el Frente Guasu, razón por la cual los debates se tornan difíciles, en el sentido de no tener una mayoría para decidir cosas en el Senado, pero lo que sí pueden es inspirar votos.

 

Resaltó que cuesta conciliar con los sectores que ya tienen una agenda marcada, indicó que coinciden por partes y en otras tienen profundas divergencias y que no solo aplica al momento de elegir una nueva mesa directiva sino que en cada sesión.

 

“La política paraguaya ha sido un trampolín para la riqueza, para el poder, para los lugares de privilegio y no realmente un lugar para la implementación de políticas públicas que transformen la vida de la gente”, indicó.