Testigos vinculados a la Universidad Sudamericana declararon en el juicio oral y público que afronta el exsenador Hernán Rivas por su supuesto título falso de abogado. Algunos de los declarantes aseguraron haberlo visto como estudiante de la carrera de Derecho en la sede de Ciudad del Este e incluso durante exámenes; sin embargo, los interrogatorios y contrainterrogatorios dejaron también imprecisiones sobre las fechas, materias, docentes y frecuencia con la que habrían coincidido con el acusado.
Entre quienes prestaron declaración se encuentran Aurelio Marecos, quien se desempeñó como coordinador de alumnos y docentes de la Universidad Sudamericana; Mario Antonio Antúnez, exdocente de la institución; y los exalumnos Ever Samaniego y Victoria Campuzano, quienes cursaron Derecho en la sede de Ciudad del Este.
Aurelio Marecos declaró que trabajó para la Universidad Sudamericana entre 2010 y 2014 como coordinador de alumnos y docentes. Según explicó, entre sus tareas estaba contactar a profesores, organizar exámenes y trasladar planillas y otra documentación académica proveniente de diferentes sedes de la institución.
Marecos afirmó que conoció a Hernán Rivas como alumno y que lo vio en la sede de Ciudad del Este. Aseguró que en varias oportunidades viajó hasta dicha ciudad acompañado de profesores que debían tomar exámenes y que Rivas se encontraba entre los estudiantes.
El testigo sostuvo que estuvo presente en la mayoría de las evaluaciones rendidas por Rivas y mencionó materias como Derecho Constitucional, Penal, Tributario y Administrativo. Indicó que Mario Antonio Antúnez habría intervenido en evaluaciones de Constitucional y Penal, mientras que Mario Reyes estaba relacionado con materias como Tributario y Administrativo.
Sobre la modalidad, Marecos dijo que los exámenes podían ser escritos u orales y que, cuando eran orales, los alumnos eran evaluados individualmente. También afirmó que las sedes elaboraban sus propias planillas, que posteriormente eran firmadas por docentes y responsables y trasladadas a dependencias de la universidad.
Durante el contrainterrogatorio, sin embargo, fue cuestionado respecto de la precisión de sus recuerdos. En un momento manifestó haber estado en todos los exámenes de Rivas, pero posteriormente rectificó y aclaró que estuvo “en la mayoría” de las evaluaciones.
También fue interrogado sobre la cantidad de veces que efectivamente vio al acusado. Marecos afirmó que en 2010 habría visto a Rivas dos o tres veces; que en 2011 lo habría visto unas seis o siete veces y que, durante 2012 y 2013, lo encontraba en varias de las oportunidades en las que viajaba para los exámenes. No obstante, al pedirle que precisara las materias rendidas en cada año, manifestó que por el tiempo transcurrido no podía recordarlas con exactitud.
Otro tema abordado por Fiscalía fue su capacidad para recordar específicamente a Rivas pese a tener dificultades para brindar nombres completos de docentes y otros estudiantes de aquella época. Marecos citó a Ever Samaniego como compañero de Rivas y afirmó que ambos pertenecían al mismo grupo y rendían exámenes juntos.
Esta cuestión fue confrontada con una declaración anterior de Ana Coronil, quien había señalado que estudiaba con Samaniego, pero que nunca vio a Hernán Rivas como alumno. Al ser consultado sobre cómo podía explicarse esa diferencia, Marecos sostuvo que existían distintos grupos de estudiantes que asistían en días diferentes.
Marecos también relató que, en 2016, después de dejar de trabajar en la universidad, Rivas se comunicó con él debido a los problemas existentes con la entrega de títulos. Según explicó, varios estudiantes le pedían que averiguara qué sucedía con sus documentos académicos y el acusado habría sido uno de ellos.
Docente recordó un examen y dijo que Rivas “siempre se sentaba atrás”
Otro de los declarantes fue Mario Antonio Antúnez, quien afirmó haber ejercido la docencia en la Universidad Sudamericana aproximadamente desde 2009 hasta los primeros meses de 2014. Señaló que impartía materias como Derecho Romano, Constitucional, Penal y Procesal Penal y que enseñaba principalmente en Asunción y Luque, aunque también viajaba a Ciudad del Este para desarrollar clases o tomar exámenes.
Antúnez sostuvo que una de las evaluaciones que más recuerda fue aquella en la que identificó a Rivas. Durante ese examen, según relató, surgieron preguntas sobre una cuestión jurídica y se produjo una explicación al alumno antes de continuar con la evaluación.
Al preguntársele cómo podía identificar a Rivas entre los demás estudiantes, respondió que lo recordaba porque “siempre se sentaba atrás y no hablaba mucho”. Antúnez indicó que en algunas clases había ocho o nueve alumnos presentes, aunque las listas podían contener aproximadamente entre 17 y 19 nombres.
No obstante, el relato del docente también fue sometido a cuestionamientos durante el contrainterrogatorio. Antúnez inicialmente relacionó aquella evaluación con Derecho Constitucional, pero luego reconoció que no podía afirmar con seguridad cuál había sido la materia ni precisar el año exacto.
La defensa y la Fiscalía confrontaron además sus recuerdos con las fechas que figuran en el certificado de estudios atribuido a Rivas. Ante la consulta sobre cómo podía haberse producido una evaluación en determinada fecha teniendo en cuenta la duración que, según el propio Antúnez, tenían las materias, el docente reconoció que no podía explicar con exactitud la coincidencia temporal.
Posteriormente volvió a ser consultado sobre si podía asegurar que había tomado un examen de Constitucional a Rivas. Antúnez explicó que atravesó problemas de salud que afectaron su memoria y manifestó que no recordaba con precisión fechas y determinados detalles. Sin embargo, insistió en que sí recordaba la ocasión en que Rivas fue interrogado durante una evaluación y que el episodio le quedó grabado por las preguntas que surgieron durante el examen.
Victoria Campuzano afirmó que fue compañera de Rivas
La exalumna Victoria Campuzano declaró que cursó Derecho en la Universidad Sudamericana, sede Ciudad del Este, entre los años 2010 y 2015. Según explicó, las clases se desarrollaban de lunes a viernes y el grupo estaba compuesto por menos de 20 estudiantes.
Campuzano aseguró que conoció a Hernán Rivas en la facultad y que lo identificaba particularmente cuando los profesores pasaban lista. “Ahí conocí su nombre y le he visto a él, pero yo hasta ahí. Yo nunca hablé con él, no tuve conversación, nunca nada”, declaró la testigo.
También explicó que las evaluaciones podían ser orales o escritas y que, en ocasiones, docentes provenientes de otras sedes acudían a Ciudad del Este tanto para impartir clases como para tomar exámenes.
Campuzano afirmó que las clases se realizaban aproximadamente entre las 18:00 y las 21:00 o 21:30. Según su relato, podía haber hasta tres materias, dependiendo de la disponibilidad de los profesores.
Campuzano dijo que fue contactada inicialmente por Cristóbal Cáceres, entonces abogado de Hernán Rivas, quien le consultó si efectivamente había sido compañera del acusado. La mujer aseguró haberle respondido: “Sí, yo fui compañera de él, no puedo decir que no porque voy a mentir”, tras lo cual fue convocada para prestar declaración ante el Ministerio Público.
Sin embargo, cuando fue interrogada sobre cuánto tiempo exactamente coincidió con Rivas durante la carrera, dijo que no podía precisar todos los años. Indicó que comenzó a verlo aproximadamente desde 2011, pero posteriormente tuvo dificultades para determinar si lo vio específicamente en 2012, 2013 u otros períodos.
La declaración de Ever Samaniego, también exalumno de Derecho de la Universidad Sudamericana en Ciudad del Este entre 2010 y 2015, presentó un contraste con los testimonios anteriores.
Samaniego relató que las clases eran presenciales, de lunes a viernes, y que el curso estaba integrado aproximadamente por entre 15 y 18 estudiantes. También señaló que la asistencia era controlada mediante una lista que era llamada por los docentes.
Sin embargo, cuando fue interrogado directamente sobre si recordaba haber visto a Hernán Rivas en las clases, respondió: “No me acuerdo, doctor. No me acuerdo”.
Al preguntársele si alguna vez escuchó el nombre de Hernán Rivas durante el llamado de lista, volvió a responder que no lo recordaba.
Samaniego sí pudo mencionar a algunos compañeros de aquella época. Particularmente recordó a Ana Coronil, con quien aseguró haber estudiado y realizado trabajos prácticos. También mencionó algunos apellidos de otros estudiantes, aunque manifestó reiteradamente que habían transcurrido muchos años y que no podía recordar varios detalles.
Durante el interrogatorio se le mencionó además a Aurelio Marecos. Samaniego respondió que el nombre le sonaba y que creía que había sido profesor, pese a que Marecos declaró que no ejercía la docencia sino que se desempeñaba como coordinador entre alumnos y profesores.
Cuando le preguntaron específicamente por Mario Antonio Antúnez, Samaniego manifestó que tampoco lo recordaba como docente ni como compañero. Asimismo, dijo no poder precisar quién había sido su profesor de Derecho Constitucional.
Samaniego señaló además que debido a sus obligaciones laborales no siempre asistía a clases. Explicó que en ocasiones concurría dos o tres veces por semana, aunque la actividad académica estaba prevista de lunes a viernes. Confirmó también que en aquella época no existía una modalidad virtual para cursar las materias.
Hernán David Rivas Román está acusado por los supuestos hechos punibles de producción mediata de documentos públicos de contenido falso y uso de documentos públicos de contenido falso, relacionados con el título de abogado expedido por la Universidad Sudamericana.
El juicio entra en su etapa final
El Tribunal de Sentencia fijó para el próximo miércoles 16 de septiembre, a las 8:00, la continuación del juicio oral y público. En esa jornada está prevista la declaración de una testigo que no pudo comparecer este miércoles debido a un justificativo médico, además de la incorporación de las pruebas que aún permanecen pendientes.
Una vez concluida esa etapa, el Tribunal avanzará hacia los alegatos finales. Durante la audiencia se explicó que primero se pretende terminar con la producción de las pruebas pendientes y, posteriormente, definir la continuación de las conclusiones finales de las partes, con lo que el juzgamiento ingresará ya en su etapa decisiva.






