En un bochornoso suceso, como pocas veces se vio en los tribunales de la República del Paraguay, el juez de sentencia Darío Báez argumentó, al momento de absolver de culpa y pena a Javier Díaz Verón y a su esposa, que “el Estado paraguayo debe pedir disculpas al matrimonio por la investigación deficiente y el trato recibido” en el caso de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Báez consideró que la causa tendría un “tinte político” y que la Fiscalía no investigó debidamente, presentando pruebas que “ofendieron la inteligencia del Tribunal de Sentencia”.
El colegiado, conformado por Víctor Hugo Alfieri, Alba González y Darío Báez, resolvió absolver a Díaz Verón y a su esposa supuestamente debido a la falta de pruebas sólidas y a la deficiente investigación del Ministerio Público. El Tribunal de Sentencia se convirtió en una especie de inquisidor moderno de los agentes fiscales, desmeritando el trabajo de investigación y sepultando el profesionalismo de las agentes del Ministerio Público.
Recordemos que la semana pasada un Tribunal de Apelación anuló la absolución del exfiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, y de su esposa, María Selva Morínigo, acusados por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Se ordenó el reenvío del caso para un nuevo juicio oral y público.







